No basta con querer

Desde 2017 que los principales estudios de tendencias en CEOs y reposables de direcciones generales apuntan como primera preocupación operativa a la transformación digital en tanto que afecta tanto la operativa como en el negocio y su modelo.Al hablar de sus empresas, pocos sienten haber llegado a transformarse con la profundidad deseada a pesar de haber conseguido dar una vuelta a sus procesos gracias a aplicar soluciones basadas en tecnología que les permite ser más eficientes.

Pero son una minoría aquellos que reconocen que en el camino de la transformación van transforma su modelo de negocio o su mercado.

¿Y la razón de esta insatisfacción?

Las respuestas a las preguntas relacionadas con cuáles son los hechos que no les permiten aplicar procesos de transformación digital de forma efectiva, a pesar de ser su principal preocupación, las podemos englobar en tres grupos: Falta de conocimiento, Bloqueo por parte de cargos intermedios y el miedo a cuestionar la cadena de valor existente.

Siendo estos dos últimos los más críticos a la hora de solucionar, ya que responden a cuestiones culturales.Los casos de éxitos nos muestran estrategias holísticas que combinan formación, reestructuración y mucha energía de cultura de empresa hacia una nueva forma de pensar ante todo.En los que se han quedado en el camino se encuentra muy de push y poco de pull. Y cambiar la cultura de un grupo de trabajo supone mucho esfuerzo y una visión a largo plazo constante con un dato muy preocupante, en el camino no hay rastro de rentabilidad de lo digital.

Entonces, ¿no existe una transformación ágil?¿orientada a usuario? ¿que persiga impacto en la cuenta de resultados?

Alrededor encontramos toda una serie de fórmulas: Desde aceleradoras corporativas, adquisiciones de compañías nativas digitales que "contaminen" círculos adyacentes a intentar introducirse en ecosistemas de la nueva economía digital para ver si por proximidad algo absorbe , así como aplicar la innovación con capa digital.

Todas funcionan como elementos transformadores con más o menos eficiencia. Ahora bien hacia aporta rentabilidad a medio. Para ello la transformación digital debería tomar como punto de partida la generación de nuevos beneficios mediante nuevos canales, productos, relaciones. En muchos casos, cuestionando la cadena de valor en la que se opera y planeando, de forma quirúrgica, la desintermediación de ésta. Y por eso tenemos los "artefactos": injertos en áreas muy concretas con más o menos vínculos con las compañías pero con total independencia.

Cuestionando y intermediando el mercado, explorando, demostrando viabilidad económica, de forma ágil y con equipos híbridos donde miembros de la compañía trabajan codo con codo con expertos externos para llegar a nuevos lugares con una inversión incrementar y una clara orientación a la visión creada sin poner en riesgo ni la inversión, que es progresiva, ni el modelo de negocio actual, ya que actúa en paralelo.La innovación es motor de transformación así que porque no innovar en los procesos de transformación digital?

Reto aceptado.

Cuéntanos!